Aurora abrió los ojos de golpe, jadeando suavemente, como si despertara de una pesadilla… solo para encontrarse atrapada en una aún peor.
Su visión estaba borrosa al principio, pero pronto distinguió las sombras de la habitación: un lugar desconocido, rústico, con paredes de madera, una ventana sellada y la única fuente de luz. Intentó moverse, pero un tirón en sus muñecas la detuvo en seco.
Ella estaba atada. Brazos extendidos a los extremos del cabecero, tobillos sujetos al marco de la cama