Al girar por una colina, sus ojos captaron movimiento. Varios puntos negros surgían de la nada. Una, dos, cinco, ocho camionetas. Cruzadas en la carretera. Bloqueando el paso. Como un telón cerrado sobre su acto final.
Dante tensó la mandíbula.
Frenó de golpe. El chirrido de las llantas rompió el silencio. Su corazón no se aceleró. Se endureció. Lo presentía. Lo sabía. Y ahora estaba allí, justo frente a él.
Las puertas de las camionetas se abrieron al unísono. Decenas de hombres bajaron, pero