Vittorio recibió una llamada y en ese instante supo que por fin su hermana había despertado.
Sin perder tiempo, pasó la mano con suavidad por el hombro de Francesco, ofreciéndole algunas palmadas que, aunque pequeñas, eran un gesto de advertencia. Sabía que el viejo, con toda su experiencia y astucia, podía serle útil siempre y cuando permaneciera de su lado, alineado con sus intereses. En el fondo, comprendía que cualquier aliado podía marcar la diferencia en su plan, y que mantener a Frances