Afuera, nuevos vehículos se acercaban. La ayuda finalmente había llegado. El viejo aliado de Dante y Alonzo, junto a diez veteranos armados hasta los dientes, descendió del convoy y comenzó a disparar hacia los que aún rodeaban la mansión.
El tiroteo exterior se volvió brutal. Dos de los traidores intentaron huir por el bosque, pero fueron cazados sin piedad. Uno cayó entre los árboles, el otro murió a mitad del camino de grava.
Desde dentro de la mansión, los disparos cesaban poco a poco.
—¡E