Dante se despertó con una extraña sensación de vacío. Instintivamente extendió el brazo buscando a Aurora, pero sólo encontró las sábanas frías. Su cuerpo se tensó de inmediato. Abrió los ojos, parpadeando contra la luz tenue que se filtraba por las cortinas.
—Aurora… —murmuró—. Aurora ¿En dónde estás?
Se incorporó en la cama, su respiración acelerándose. Algo no estaba bien. Se levantó, el corazón golpeándole fuerte contra las costillas, y apenas dio un paso, su mirada captó el pequeño papel s