La noche envolvía la habitación en una penumbra suave, iluminada únicamente por la luz tenue de la luna que se filtraba a través de las cortinas. Aurora y Dante se encontraban de pie, mirándose a los ojos, sintiendo la electricidad que chispeaban en el aire entre ellos.
Dante levantó una mano y acarició suavemente la mejilla de Aurora, su pulgar trazando círculos delicados sobre su piel. Ella cerró los ojos ante el contacto, inclinando ligeramente el rostro hacia su caricia, como una flor que b