Una sonrisa reluciente salió de los labios de Dante, quien se giró, hizo una ademan para que sus hombres apuntaran a Antonio.
—Creo que no estás en condiciones de exigir, primito… te aconsejo que vuelvas a la cloaca de donde saliste y refugiarte muy bien, por qué pienso acabar con todos ustedes —dijo Dante señalando a Antonio y a parte de los miembros del clan que se habían colocado de parte de Antonio.
—¡Maldito! —exclamó Antonio, bajó su arma y maldijo de miles maneras a Dante, quien sonreía