Dante no tuvo que esperar mucho. Apenas habían pasado diez minutos cuando escuchó el sonido de pasos firmes, seguros, acercándose por el pasillo de urgencias. Se volvió despacio, con una expresión de acero en el rostro.
Vittorio.
El hombre avanzaba rodeado de dos de sus propios escoltas, su porte impecable a pesar del caos. Traje oscuro, cabello peinado hacia atrás, mirada helada. Como si la gravedad de la situación no fuera suficiente para doblegar su arrogancia.
Se detuvo a pocos metros de Da