10. Fuego Bajo la Superficie
El golpe en la puerta fue suave, casi cortés, pero lo bastante firme como para interrumpir mi lectura fingida.
—Señorita —la voz grave de Romero, el mayordomo y mano derecha de Max, se filtró por la rendija—, el señor Max solicita que se reúna con él en su despacho.
No dijo "pide". Dijo "solicita". Una invitación disfrazada de orden.
—Dile que voy en un minuto.
Cerré el libro. Miré mi teléfono. El mensaje de Alejandro seguía ahí: "Mañana. 2pm." Menos de 24 horas para descubrir qué secretos guard