177. La Boda
La primera vez que me casé con Max, llevaba un vestido de princesa que pesaba doce kilos. Tenía una cola de tres metros, encaje antiguo que picaba y un velo que me cubría la cara como si fuera un objeto que se va a revelar.
Estaba aterrorizada de tropezar. Estaba aterrorizada de no ser la "Señora Undurraga" perfecta.
Hoy, mientras me miro en el espejo de cuerpo entero de mi nuevo dormitorio, solo veo a Lorena.
El vestido no es blanco. Es de un color champán suave, casi dorado, como la luz que i