180. El Final
MAX
La noche en la sierra tiene una claridad que no se encuentra en ningún otro lugar de Madrid. Aquí, el cielo no es una mancha grisácea, sino un manto de terciopelo profundo salpicado de diamantes que parecen estar al alcance de la mano.
Estoy sentado en la terraza de madera de nuestra casa, con la espalda apoyada en el cristal que tanto nos costó construir. A mi lado, Lorena descansa su cabeza en mi hombro. Su respiración es pausada, rítmica, una melodía que me indica que, por fin, su men