Kaen salió del cuarto de baño aun con el vapor pegado a su piel. No lo pensó dos veces.
Apenas vio a Chad con las manos sobre Isabella, algo en él estalló como un rugido contenido.
Con una furia que parecía brotar de lo más profundo de su ser, se lanzó sobre su enemigo.
Su puño impactó contra el rostro de Chad con una brutalidad que hizo resonar las paredes.
El hombre apenas tuvo tiempo de gemir antes de recibir otro golpe directo en el abdomen que lo hizo doblarse de dolor.
Isabella, aun en el