Claire se acercó a su padre, con los ojos brillando de malicia y emoción contenida. Su voz era un susurro cargado de orgullo y perversidad.
—¡Lo hice! —exclamó—. El cuenco contiene afrodisiaco de luna roja. Mi primita… enloquecerá ante todos los lobos machos, padre. Quedará en ridículo como una Luna salvaje, incontrolable. Todos se burlarán de ella, y la manada perderá respeto.
Dante sonrió, complacido con la astucia de su hija.
Sus manos acariciaron el rostro de Claire con un gesto paternal, pe