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—Lo que tú decidas está bien. —Fernando apretó un poco más su agarre en la mano de Sofía. No quería presionarla, ya que sabía que era su decisión, su cuerpo. Ella tenía la última palabra, y si decidía no tener hijos, él no quería que se sintiera mal por ello.
—Mi pregunta es... ¿tú sí quieres hijos? —Sofía preguntó, un poco insegura, tratando de parecer serena, aunque ya deseaba gritarle que estaba embarazada para acabar con su tortura.
Fernando notó algo extraño, frunció el ceño y no entendía