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Las palabras de su madre las escuchaba a lo lejos, no le interesaban en absoluto, pero cuando mencionó la palabra "casarse", levantó la mirada. Eso no lo iba a hacer. Esta vez no caería en su red ni haría lo que ella quería.
—Estás demente —refutó Sofía con fuerza, algo la regresó a la realidad, y fue lo primero que se le ocurrió decir.
—¿Ahora me escuchas? —Martha se rió irónicamente y se cruzó de brazos.
Sofía se puso de pie, mirándola fijamente.
—Si todo esto pasó, fue por tu culpa, por las