.91.
—¿Y sabes por qué lo hizo? —Jessy refutó. Ella no se daría por vencida para decirle todo lo que su amiga se estaba callando. Le daba una rabia enorme que él viniera como si nada, después de todos los problemas que le había causado a su amiga, y no le importaba que pensara que no era su asunto, pues lo era, ya que estaban en su casa. Hugo entornó los ojos; no quería perder la paciencia ni responderle de manera grosera, y no lo hacía por Jessy, sino por Sofía—. Sí, querido, porque Sofía se negó a