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De seguro era algo tan aburrido que Fernando se negaría; tal vez no debió haber ido ahí en primer lugar. Eso estaba pensando cuando su novio se acercó a ella y desamarró su bata con mucha cautela, haciendo que un escalofrío recorriera su cuerpo. Sofía se quedó estática ante sus acciones y lo miró atenta.
—Mierda, bebé. —Fernando se quedó pasmado, su mirada fija en ella—. ¿Cómo me pides que solo duerma contigo cuando vienes vestida así? —Se mordió el labio mientras delineaba con la yema de sus d