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Ya se estaba cansando; incluso estaba creyendo que tal vez no le gustaba físicamente, lo que la hacía sentirse muy mal. ¿Y si en realidad no la amaba y ya no quería estar con ella? Esos pensamientos eran extremistas, lo sabía, pero no entendía por qué razón no la amaba como ella quería.
Así que soltó un puchero viendo a su amiga. Ella era la única que podría aconsejarla, aunque a veces sus consejos eran extraños y locos.
Jessica alzó ambas cejas, curiosa. Eso sí no se lo esperaba, pero tratándo