Mundo ficciónIniciar sesiónElizabet caminó junto a la camilla, ajena al mundo excepto por la mano de Darius en la suya y el eco de su dolor resonando en su alma. Sin embargo, era consciente del cambio en la atmósfera. Los murmullos que los seguían ya no eran solo de asombro, sino de un deseo frustrado y una nueva y profunda cautela. La marca sobre su corazón no era un trofeo para que todos la admiraran; era una barrera, una declaración de que su devoción era tan absoluta que in







