Mundo ficciónIniciar sesiónDesde que mi padre mató a mi madre cuando intentó liberarlo de la oscuridad, la vida no tiene mucho sentido para mí. Mi único objetivo se a convertido en casarme con Tristán, el rey de Roth, enemigo de mi padre, para asesinarlo. Pero mis poderes no son nada comparados con los de mi mamá, la última elfa, y no estoy segura de poder lograrlo. Me pregunto sobre las consecuencias que tendré que enfrentar cuando tome la decisión de darle la espalda a mi reino para proteger con mi vida a la persona que amo, incluso si eso significa que deba liberar el candado que me a protegido durante todos estos años de destruirme a mí misma.
Leer másKatherine avanzó temblorosa pero al mismo tiempo decidida.
Su respiración estaba agitada, como si todo el peso de su pecho se le quedara atrapado en la garganta. Había ensayado cientos de veces qué decir, cómo mirarlo, cómo sostenerle la mirada sin que sus pupilas delataran el temblor de su corazón. Pero nada de lo que había imaginado servía ahora que lo tenía frente a ella, tan imponente, tan imposible de poseer.
—Maverik… —su voz salió demasiado suave—. Necesito decirte algo.
Desde niña había amado a Maverik. Lo había observado desde la distancia, como se mira a un rey intocable, con esa mezcla de veneración y hambre que no puede nombrarse sin vergüenza. amaba a ese lobo de ojos grises que imponía respeto con cada paso.
Él giró apenas la cabeza para verla de reojo tenso con el ceño fruncido.
—No deberías estar aquí.
A pesar de todo, su voz era suave cuando le hablaba, eso le daba esperanzas.
Katherine se acercó con el corazón en la garganta.
—Lo sé —La confesión se atoró en su garganta. Cerró los puños, obligándose a hablar—. Pero ya no puedo callarlo.
—Katherine, no —gruñó una advertencia como si supiera exactamente lo que ella iba a decirle, utilizando ese tono que mezclaba paciencia y autoridad, como si estuviera hablándole a una niña caprichosa.
El antiguo Alfa la miró con esa intensidad que siempre la dejaba sin aire. Era como si pudiera desarmarla con un simple parpadeo. Katherine tragó saliva y antes de perder el valor, se obligó a hablar.
—Te amo —La voz se le quebró, aquella era una confesión y una condena al mismo tiempo—. Desde que era una niña. No lo soporto más… necesito que lo sepas.
El silencio que siguió fue un cuchillo.
Maverik la observó con expresión de piedra. Su pecho subía y bajaba con calma inhumana.
‘’Si lo beso él me amará, finalmente cederá a lo que siente…’’
Sin pensarlo demasiado, ella se puso de puntillas sosteniéndose de sus hombros, su boca rozó la suya en un beso torpe, breve, desesperado.
El contacto fue como fuego líquido recorriéndole las venas. Por un instante, juró que él iba a responder, que sus labios se moverían contra los suyos, que sus manos la sujetarían con esa fuerza brutal que ella había imaginado tantas veces en sueños.
Pero Maverik no se movió.
Ni siquiera hizo un atisbo por separarla de él.
Cuando Katherine se separó, las lágrimas ya se asomaban en sus ojos verdes.
Katherine sintió cómo el suelo se desmoronaba bajo sus pies.
Finalmente el macho habló, con esa voz grave que poseía.
—Eres una cachorra.
Las palabras cayeron como un látigo lastimando su corazón.
—¿Qué…? —murmuró ella incrédula.
—No sabes lo que dices. No eres una hembra adulta—Su tono no fue compasivo sino helado, cortante, como si estuviera dictando sentencia.
Aquellas palabras terminaron de destruirla.
—Pero yo… yo te amo —repitió como si insistir pudiera cambiar la realidad.
Los ojos grises de Maverik destellaron por un instante con algo que ella no supo cómo interpretar.
¿Deseo? ¿Dolor? ¿Ira?
Pero de repente ya no encontró ninguna de esas emociones como si ella las hubiera inventado.
—No hables de amor. No tienes idea de lo que significa.
Un nudo le apretó la garganta.
¿Cómo se atrevía a hablarle así?
Quiso gritarle, decirle que sí lo entendía, que cada latido suyo llevaba su nombre. Pero su cuerpo no le obedeció. Solo las lágrimas hablaron por ella, rodando silenciosas, haciéndola sentir patética.
—Vuelve a casa, Katherine. Y olvida esto.
Él se dio media vuelta como si su confesión no hubiera sido más que un inconveniente menor en su noche.
Ella se quedó ahí, con los labios aún ardiendo del beso que él no correspondió, con el pecho desgarrado, con la certeza de que acababa de perder algo que jamás había tenido.
La humillación le calaba los huesos.
No quería volver a casa pues sus padres notarían que algo estaba pasándole.
—¿Por qué hice eso? Lo mejor era quedarme callada, ¿Cómo voy a seguir viéndolo a la cara? —su voz se convirtió en una serie de sollozos que pronto se convirtieron en llanto vergonzoso.
—Qué fácil es romperse cuando el corazón está en manos equivocadas…
Katherine levantó la cabeza de golpe. Frente a ella, entre las sombras, apareció una figura femenina envuelta en una túnica oscura.
No podía ver bien el rostro de la mujer debido a la oscuridad del bosque, sin embargo, captó un deje de sus ojos verdes, parecidos a los suyos aunque estos lucían más brillantes.
—¿Quién eres? —preguntó Katherine limpiándose las lágrimas de los pómulos.
Su abuelo le había enseñado a no mostrar sus debilidades ante sus enemigos.
La mujer sonrió con una calma inquietante como si conociera cada uno de sus pensamientos.
—Soy alguien que conoce el sabor del desprecio. Y alguien que puede darte lo que ese Alfa jamás te dará.
El corazón de Katherine dio un vuelco.
—¿Qué quieres decir?
La mujer se acercó lentamente como si no quisiera asustarla.
—Tu dolor es poder, si sabes moldearlo. Él te lastimó. Yo puedo mostrarte cómo usar esa herida para despertar lo que llevas dentro.
Katherine frunció el ceño, aunque su pecho latía con desesperación.
—No. No confío en desconocidos.
—Pero confiaste en él. Y mírate ahora.
La frase fue un golpe directo.
Katherine apretó los puños.
—Dije que no.
Ella se dio la vuelta para ir a casa pero en ese momento la mujer volvió a hablar llamando su atención, haciendo que se detuviera en seco.
—Un ritual. Te dará fuerza, te liberará de la vulnerabilidad que él vio en ti. Nunca más volverás a sentirte pequeña frente a nadie.
Los labios de Katherine se entreabrieron. Parte de ella quería huir, parte de ella quería aferrarse a esa promesa como una cuerda en medio del abismo.
‘’¿Y si es cierto? ¿Y si puedo demostrarle que no soy una niña?’’
—¿Y qué quieres a cambio? —preguntó con la voz temblorosa.
—Digamos que… me gusta ayudar a las lobas como tú. Sabes que eres poderosa pero te has quedado limitada.
Katherine respiró hondo, su orgullo hablándole más fuerte que la razón hizo que se girara para enfrentar a la hembra con voz suave.
Algo dentro de ella le decía que confiara, pero al mismo tiempo temía.
—¿Despertará con esto mi poder completo?
Ella era un caso especial, había tenido sus poderes desde muy joven incluso aunque las hembras solo podían acceder a su poder con veintiún años, sin embargo, había sentido que su poder no había incrementado, de hecho, parecía con menos intensidad.
—Lo hará.
—Entonces hagámoslo.
Cuando sus manos se encontraron, Katherine sintió que su cuerpo se estremecía, una neblina se arremolinó en sus ojos. La energía se elevó, atrapándola en un espiral de luces. Katherine sintió cómo su piel se erizaba, como si mil agujas ardientes recorrieran su cuerpo.
—¡¿Qué me estás haciendo?! —gritó, tratando de apartarse de su toque pero sus manos se mantuvieron en el mismo lugar.
—Dándote lo que deseas —replicó la mujer.
El fuego se transformó en dolor puro. Katherine gimió, doblándose, sintiendo cómo algo dentro de ella se desgarraba.
—¡Me mentiste!
La loba le respondió pero ella no pudo escuchar qué fue lo que le dijo. Entonces todo se desvaneció y Katherine cayó al suelo perdiendo el conocimiento.
Un reino, un rey y una reina; y un futuro más brillante que la luz del sol.—¿Estas nerviosa? —pregunta Tristán con esa sonrisa que solo hace cuando me mira y que cuido celosamente. Esa sonrisa que deja al descubierto esa cicatriz que le endurece el rostro y que le enorgullece cada vez que le digo que se ve sexy con ella.—No. No lo estoy —miento. Incluso yo puedo verme mentir mientras me miro al espejo y acomodo la corona sobre mi cabeza por tercera vez porque no me deja de parecer que esta torcida.En el reflejo veo como Tristán se acerca hasta a mí por la espalda y me ayuda a colocarla.—Ya déjala en paz, se te ve preciosa.“Preciosa” es definitivamente la mejor palabra, cuando me dice que estoy preciosa por las mañanas, cuando me dice que estoy preciosa cuando me siento en el piano cuando me enseña a tocar, cuando me dice que estoy preciosa cuando me tira por los suelos en medio de los entrenamientos, cuando me dice preciosa cuando esta sobre mi haciendo el amor.—No lo sé —confies
Perspectiva de Crisia-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-Extiendo la cadena que se queda recta y se transforma en una espada de plata cuyo mango me quema la palma. No permito que Tristán me detenga, corro por el salón y tomo el impulso suficiente para arrojarme sobre el pecho de Traegón. Traspaso la piel con la espalda, clavándosela muy hondo, es duro como un tronco de madera, pero uso todas mis fuerzas para hincársela más y más profundo en su corazón del que sale un tornado de niebla que intenta arrojarme lejos. Me concentro para hacer lo mismo que hice con el hombre que me ataco en el bosque, absorbo esa energía violenta para que no pueda hacer más daño. Me sostengo con fuerza mientras el alma se me llena de pesar. Siento una ira incontrolable y una envidia que remueve mi estómago, el odio por Tristán Avernatti me roe las entrañas, pero no me suelto. Después llega la emoción, una energía que me llena el pecho de una calidez loca, soy tan feliz del poder que me reco
Perspectiva de Doli-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-Mi hermana siempre dijo, que parecía que yo no entendía a lo que se refería “el miedo” porque siempre actuaba sin comprender las consecuencias. Nunca le dije que de verdad las entendía, que de verdad sentía miedo, pero al final siempre decidía hacerlo.El día de hoy entiendo las consecuencias y el cuerpo se me llena de sudor frio por el miedo, pero decido hacerlo.Encojo mis huesos hasta alcanzar la altura de un niño y adelgazo hasta convertirme en una bailarina ágil que apenas y hace ruido con los pies.Tomo uno de los artefactos de mi mochila, uno de mis favoritos: una cuerda del infinito. Recito el hechizo para que se sujete muy bien al barandal del pasillo y recito otro para que la cuerda me abrace.Recito el hechizo para que la cuerde me baje despacio. Me deslizo tan cerca de ese monstruo que puedo ver como la sangre late en sus venas abultadas que le cubren todo el cuerpo. Estoy tan cerca de su cuello que l
Perspectiva de Crisia-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-Yo también me duermo, está vez aparezco inmediatamente en el paraíso de mis sueños, pero se siente diferente. El cielo parece ser una cúpula transparente que mantiene separados el espacio estelar de la tierra.Mi madre no está usando el camisón vaporoso con flores bordadas con el que siempre la visualizo. Está junto a la estatua de Roth abrochándose una bota de combate, aprieta tanto las cuerdas en nudos que creo que van a romperse.—¿Mamá? —pregunto acercándome a ella. Yo tampoco estoy descalza, uso mi armadura de luz que resplandece, aunque sea de día.—Crisia. Que alivio que pude verte antes de que te marcharas.—Lo sabes.Me pone ambas manos en los hombros y me mira con seriedad.—Se que piensas enfrentarte a tu padre. Escúchame bien, Crisia. El grimorio de los elfos no es solo un libro.Trago con dureza, siento la lengua seca pidiendo por agua.—El grimorio de los elfos es una línea de comunicación con nue
Perspectiva de Crisia-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-La playa está llena de niebla que huele a azufre.Ayudo a Doli a desviar el barco hacia el este donde recuerdo que es la zona donde el bosque inicia arriba de una pequeña pared rocosa que lo separa del mar. Es más complicado embarcar ahí, pero vale la pena si no queremos que nadie se entere de nuestra llegada.Conseguimos anclar el bote, pero nos preocupa que pueda hacerse añicos si una corriente muy fuerte lo golpea contra las rocas.Doli tenía razón, aún queda mucha vegetación, pero las hojas de los árboles están salpicadas con hongos que le dan tonalidades amarillentas y rojas. Huéspedes indeseados que les drenan poco a poco la vida, pero que las mantiene en pie al mismo tiempo. La energía de este bosque me hace sentirme triste, late tan débilmente que me parece que está hablándome, pidiéndome que lo salve.Hace demasiado frío mientras caminamos entre los árboles, hace tanto silencio que me sobresalto cuando
Perspectiva de Crisia-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-Nos quedamos en silencio hasta que vemos en la lejanía los barcos que partieron hace días.La brisa de mar los arrastra hasta que uno de ellos se acerca lo suficiente. Nosotros acercamos nuestra pequeña embarcación lo más cerca que podemos para que ellos tiren una cuerda de la que baja Kiara.—¿Qué haces aquí? —pregunta una vez en nuestro barco cuando ve a Doli— ¿Que hacen las dos aquí?Pregunta de nuevo cuando me ve a mí también.—Si se dirigen hacia allá van a encontrarse en el infierno —si voz es tan sombría que me causa escalofríos. Kiara, siempre decidida y sería parece que los ojos se le han abierto y sus pupilas vienen cargadas de algo desconocido.—Lo sabemos —responde Doli—. Es por eso que vamos allá.—Necesito el grimorio de los elfos para enfrentarme a "eso" —explico aguantando las ganas de preguntar dónde está Tristán, porque tengo miedo de saberlo.Kiara me mira profundamente. Se queda quieta unos
Último capítulo