Mundo ficciónIniciar sesiónEl dolor era una bestia. Una criatura con garras al rojo vivo que se aferraba a la pierna de Silas, trepando por sus nervios hasta alojarse en lo más profundo de su orgullo. Yacía en su propia cabaña, la más grande después de la de Gideon, y observaba cómo un joven sanador, nervioso y claramente intimidado, terminaba de vendarle la rodilla destrozada.Cada roce de sus dedos era una nueva oleada de agonía, pero Silas no emitía ni un sonido







