El silencio que siguiĂł al grito fue espeso. Elira jadeaba, con los ojos desorbitados, sintiendo aĂșn el temblor de su cuerpo mientras el extraño fuego que la rodeaba se extinguĂa lentamente. A su alrededor, el aire olĂa a metal caliente y sangre. Kael se arrodillĂł frente a ella, tomĂĄndola de los hombros, sus manos temblorosas.
âElira⊠âmurmurĂł con voz roncaâ. ÂżEstĂĄs⊠estĂĄs bien?
Ella parpadeĂł, como si regresara de otro mundo. El suelo bajo sus pies ya no temblaba, pero su alma seguĂa sacudida. A