La explosión sacudió los cimientos del penthouse a las 3:47 de la madrugada.
Valeria despertó con un grito ahogado, su corazón martilleando contra sus costillas mientras el sonido de cristales rompiéndose resonaba en la distancia. El bebé pateó violentamente dentro de ella, asustado por el sobresalto de su madre. Antes de que pudiera procesar qué estaba pasando, su puerta se abrió de golpe.
Aleksandr entró como una tormenta, completamente vestido y armado, su rostro una máscara de concentración