Tres días habían pasado desde el encuentro en la clínica. Tres días en los que el papel con el número de Elena había permanecido oculto en el cajón de su mesita de noche, quemando como carbón ardiente cada vez que Valeria lo veía.
No debería llamar. Lo sabía. Elena era el enemigo, una manipuladora que había trabajado con Iván. Pero las palabras que había dicho en el pasillo de la clínica resonaban en su mente como campanas que no dejaban de repicar.
"Él te está cambiando. Pronto no reconocerás a