Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche caía sobre la mansión Veyra como un manto de terciopelo negro. Adriana observaba desde el balcón de su habitación cómo las estrellas comenzaban a brillar en el firmamento. Había algo en el aire, una tensión que no lograba identificar, pero que sentía en cada poro de su piel. Tres semanas habían pasado desde que se entregó completamente a Lucien, y aunque su cuerpo aún vibraba al recordar sus en







