Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del atardecer se filtraba por los ventanales del estudio de Lucien, tiñendo las paredes de tonos cobrizos y dorados. Adriana permanecía sentada en el sofá de cuero, con las piernas cruzadas y un libro antiguo sobre rituales vampíricos en su regazo. Llevaba tres horas intentando concentrarse en la misma página, pero la presencia de Lucien, quien trabajaba silenciosamente en su escritorio a pocos metros, hacía que su mente divagara







