Mundo ficciónIniciar sesiónEl vestido negro se deslizaba sobre mi piel como agua de medianoche. Frente al espejo, apenas reconocía a la mujer que me devolvía la mirada: cabello recogido en un moño bajo con mechones estratégicamente sueltos, labios pintados de un rojo sangre que parecía burlarse de mi condición híbrida, y aquel vestido que Lucien había elegido personalmente.
—Es perfecto —había dicho él al entreg&aacut







