Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco de la voz de Veyrion seguía vibrando en la cámara incluso después de que sus palabras se extinguieran. “¡Y también... que seas mía!”
Rhea no se movió. Sus pies parecían clavados al suelo, no por miedo, sino por la fuerza de un fuego que se enredaba en su interior, exigiendo ser escuchado. La atmósfera alrededor parecía densificarse, saturada de un calor espeso que rozab







