Cap. 17: Te voy a ver arrodillado a mis pies, Lisandro Elizalde.
Amelia no bajó la guardia. Dio un paso hacia él, erguida, desafiante.
—¡Sí! —continuó con tono cortante—. ¿Qué coincidencia tan conveniente que aparezcas justo en este restaurante, habiendo cientos en esta ciudad, no? Ya no creo que haya sido casualidad que te presentaras en mi empresa. No vuelvas a seguirme o pondré una orden de alejamiento, ¿me oíste?
Los ojos de Iker destellaron con furia contenida.
—Piensa lo que te dé la gana —respondió, con voz grave, helada—. Eso me pasa por intentar ayu