Cap. 289: Un amor inesperado.
CAP. 106
La tarde de la boda finalmente llegó. El jardín estaba decorado con una elegancia minimalista: flores blancas y una estructura de cristal que reflejaba la luz dorada del atardecer neoyorquino.
Vera se miró en el espejo una última vez. Con cuatro meses de embarazo, su vientre ya mostraba una curvatura evidente y hermosa, realzada por un vestido de seda blanca con corte imperio, fluido y sin encajes innecesarios, que caía con gracia hasta el suelo. Se sentía extraña, vulnerable sin su ha