Cap. 287: Un amor inesperado.
CAP. 104
La mañana apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas de la habitación cuando el teléfono de Vera vibró con una insistencia alarmante sobre la mesa de noche. Vera estiró el brazo, aún sumida en la calidez de las sábanas, y contestó con la voz pastosa por el sueño.
—¿Fabi? ¿Qué pasa? —balbuceó, pero el tono al otro lado de la línea la despejó de golpe.
—Vera, tienes que venir. ¡Tienes que venir ahora mismo! —la voz de Fabiola sonaba aguda, con una mezcla de pánico y una excitación que