Cap. 285: Un amor inesperado.
Cap. 102
Armando cruzó el umbral de la floristería y se detuvo un segundo, dejando que el aroma a tierra húmeda y jazmines lo envolviera. El lugar había quedado impecable; la luz de la tarde entraba por los ventanales, iluminando los pétalos de colores que rodeaban a Fabiola. Ella estaba concentrada, cortando el tallo de unas rosas con cuidado, pero al escuchar el timbre de la puerta levantó la vista. Sus ojos se abrieron con sorpresa y una chispa de emoción que no pudo ocultar, aunque de inmed