Cap. 286: Un amor inesperado.
CAP. 103
Teo suspiró, cometiendo el error de intentar tomarla de los hombros para tranquilizarla. En un parpadeo, Vera aprovechó el impulso de su avance. No necesitó fuerza bruta ni saltos; simplemente atrapó la muñeca de Teo, giró levemente la cadera y, usando el propio peso del genio contra él, puso su pie detrás del talón de Teo mientras ejercía una presión mínima en su centro de equilibrio.
El movimiento fue tan fluido y limpio que Teo no tuvo tiempo ni de procesar la trayectoria. En un seg