Cap. 18: No firmará nada.
Amelia respiró hondo antes de regresar a su oficina. Aunque todavía sentía el ardor en la mejilla, caminó con paso firme, sosteniendo la compostura como si nada hubiese pasado.
Al entrar, Dafne y Luis la miraron con preocupación, pero sin juicio.
—Lamentamos mucho lo que acaba de suceder —dijo Dafne, con tono sereno—. No se preocupe por nosotros, señora Amelia. Sabemos que usted no tiene la culpa.
—Sí —agregó Luis—. Nosotros confiamos en usted y en lo que hace por nuestros hijos. Nadie puede qui