—Toma, está sonando; lo olvidaste en la cocina y Tony está luchando por no meterlo en la freidora —habla Sole, tendiéndome mi celular.
—Gracias.
En cuanto lo agarro, veo que tengo un mensaje de un número que no conozco.
«Quiero helado, pero no quiero hacerlo solo, ¿me acompañas? Seba.»
Leo su mensaje y no puedo evitar sonreír.
—¿Quién es? —pregunta Sole, curiosa.
—El barman —respondo, y empiezo a contestar su mensaje.
—Tan solo pasaron tres días y, ¿ya te escribió?
—Es la regla de los tres días