—Vamos, Sole, te está llevando ventaja el río por goleada —le grito, mientras la veo caer una y otra vez de esa tabla.
Ella estaba disfrutando mucho de sus caídas, ya que Erik la subía de nuevo. Estaba feliz por los toques de aquel chico. Y yo tratando de esquivar a Alex, gritándole estupideces a ella.
—Déjala tranquila —me dice Alex suavemente.
—Pero si es muy tierna cuando se enfada —arrugo las cejas y la nariz, haciendo que él ría.
—Tú también eres muy tierna cuando te enfadas, ángel.
-No; c