Nosotros salimos unos minutos después, cruzamos las puertas de la cafetería para salir al exterior y vemos a Erik bajar del auto, y otra vez tuve que sostener la mandíbula de Sole.
—Wow... Qué maravilla de auto —expresa, asombrada.
—Es un Aston —le informo, como si no fuera gran cosa.
Era obvio que tenía que tener un gran auto, el niño de papi.
—Bien; la pelirroja va atrás conmigo —demanda Erik, abriendo la puerta trasera para Sole.
—Ok —concuerda Alex, mientras abre la puerta para mí.
—Veo que