Hace más de dos horas que estamos en viaje, Gaby se tomó de alertar a la policía de Entre Ríos, indicándoles dónde podía llegar a estar Lina, dándoles orden de no proseguir hasta que lleguemos nosotros. Los federales están en camino también. Tiene a todo el mundo sobre aviso. Solo espero que ese hijo de puta no le haya puesto una mano encima, que no le haya hecho daño; que esté bien, que lleguemos a tiempo, por favor.
—Estamos en medio de la maldita nada —escucho a Ian farfullar, sacándome de m