NIKOLAI
Aria dormía entre mis brazos, su respiración lenta y tranquila. Yo, en cambio, no podía cerrar los ojos. La ira seguía ardiendo en mi interior, quemando cada pensamiento.
Luka.
Ese malnacido había intentado tocar lo que era mío. Si no lo hubiera encontrado a tiempo…
Mi mandíbula se tensó, y acaricié distraídamente la espalda de Aria, como si eso pudiera calmarme. La tenía a salvo ahora, pero la guerra apenas comenzaba.
El sonido de mi teléfono vibrando en la mesita de noche me sacó de m