ARIA HATZIS
La noche envolvía la costa con su manto de estrellas cuando Nikolai y yo caminamos de regreso después de la playa. Mis piernas aún estaban cubiertas de arena y mi piel ardía por el sol, pero me sentía llena de energía. Nikolai caminaba a mi lado con su expresión tranquila y su mano atrapando la mía como si no pensara soltarme nunca.
—¿Qué sigue en la lista? —preguntó con una mezcla de resignación y diversión en su tono.
Saqué la hoja doblada de mi bolsillo y leí en voz alta:
—"D