NIKOLAI MALISHEV
Nunca había entendido por qué la gente lloraba en las graduaciones. Parecía una pérdida de tiempo… hasta que la vi a ella.
De pie, con la toga encima de su vientre abultado. Con mi nombre en los labios de todos.
Con la mirada brillante y el orgullo en el pecho.
Aria. Mi esposa. La única persona que había sido capaz de torcer mi destino. De amarme sabiendo quién era. De crear vida en medio de mis ruinas Estaba sentada en la segunda fila, con Azriel a un lado (su mirada me ta