NIKOLAI
El ambiente en la sala de reuniones es denso, cargado de tensión y poder. La enorme mesa de caoba brilla bajo la luz tenue del candelabro, y los hombres que me rodean observan con expresiones de respeto o temor. Algunos han trabajado con mi familia por años, otros son simples peces pequeños en un océano de depredadores.
Viktor está a mi derecha, serio y atento. Andrei está recostado contra la pared al fondo, con los brazos cruzados, su mandíbula apretada. No le gusta estar aquí más que