Eirikr suelta a la pequeña un momento. Se quita la cazadora y, cuando la vuelve a abrazar, toma la frazada de la cama, la envuelve en ella y luego cubre el rostro de su hija con la cazadora.
—Te voy a pedir que cuando salgamos, cantes para mamá, ¿está bien?
—¿Le puedo cantar la canción de “Happy Song”? —inquiere la niña.
Eirikr desconoce totalmente cuál sea esa canción, ignora su existencia.
—Sí, cariño. Cántala hasta que lleguemos al auto. ¿De acuerdo?
—Sí. ¿Mi papá está con mi mami? —pregunta