Cinco años antes:
Everly yace desnuda, abrazada al cuerpo del apuesto joven, con el manto estelar cobijándolos.
—Cómo es que no te conocí antes… —murmura él, con el brazo por debajo de la cabeza de la chica que lo hipnotizó con su mirada—. El destino es cruel conmigo.
—El destino no es cruel, es justo. Llegamos cuando debemos llegar y nos vamos cuando tenemos que irnos —declara ella, con su mano libre entrelazada a la de él, alzada hacia el cielo.
Sentir su piel caliente en esa noche fresca es u