꧁ ISABEL ꧂
Cuando la llamada terminó, no logré pensar en otra cosa. El silencio que quedó después fue peor que cualquier grito. Hugo dejó el teléfono sobre la mesa, pero yo ya no lo miraba a él. Mi mente se llenó de una sola imagen, repetida hasta el cansancio: Alejandro tocando la puerta. Alejandro entrando. Alejandro llevándose a mi hija.
Sentí un frío espeso instalarse en el pecho.
No pude relajarme.
Ni siquiera con Luna dormida contra mí, tibia, confiada, aferrada a mi pecho como si el mund