El suave sonido de la respiración de la bebé era lo único que rompía el silencio de la tarde. Isabel observaba el paisaje, pero sus pensamientos estaban lejos, atrapados en un torbellino de dudas y contradicciones.
A pesar de la paz que intentaba hallar en ese refugio en el que Scott la había instalado, su mente no lograba calmarse. Se preguntaba una vez más si había hecho lo correcto. El peso de la denuncia que había interpuesto contra Alejandro le parecía, de alguna manera, necesario, pero al