Isabel estaba sentada junto a la mesa, un suave sonido de risas y charlas llenando el aire. Al lado de ella, en un pequeño portabebés, Luna dormía plácidamente, envuelta en una manta de tonos suaves. La niña descansaba tranquila, ajena a la animada conversación que fluía a su alrededor, mientras Isabel disfrutaba de un plato de lasaña. Era la primera vez en mucho tiempo que podía relajarse realmente, sin estar pendiente de algún conflicto o de alguna amenaza que acechara en su vida.
Hugo, Sharo