꧁ ISABEL ꧂
La luz de la tarde se filtraba por las cortinas claras y nos envolvía en una calma casi ofensiva. Todo parecía normal. Demasiado normal.
Sin emabrago, el silencio no me tranquilizaba.
Me obligaba a escucharme.
Y lo que escuchaba no me gustaba.
La casa no se sentía como un refugio sino como un escondite, una pausa forzada, algo provisional que mi mente se negaba a llamar hogar, pero al que mi cuerpo se aferraba con desesperación. Como si una parte de mí hubiera decidido rendirse, mien