Analisse
El atardecer se filtra por la ventana, tiñendo mi habitación de un tono anaranjado melancólico. Y sin previo aviso, las lágrimas comienzan a correr por mi rostro. Me siento estúpida. Devastada. Tan hundida en este dolor que ni siquiera sé cómo comenzar a respirar de nuevo.
Tengo la imagen frente a mí. La he visto tantas veces que ya me sé cada detalle. Es Leonard, acostado, aparentemente dormido, junto a él, su exesposa. Desnuda. La imagen habla por sí sola, no necesita explicación. Y