Leonard
Traté de callarle la boca con un beso. No un beso cualquiera, sino uno que deseaba prolongar. En ese instante, no me importaba lo que pensara o sintiera. Necesitaba dejar claro que no sentía absolutamente nada por Diana. No podía permitir que eso quedara en el aire, no mientras sus labios seguían cediendo bajo los míos.
Mis besos bajaron lentamente hacia su cuello, luego a su hombro. Sin pensarlo, deslicé el tirante de su vestido con torpeza, urgido por el deseo. Ella intentó detenerme,